Blob

-Look at those peaches! he said. 

Y alguien entró al extraño jardín y recogió varios duraznos que después compartió. Pero ya no eran duraznos, sino toronjas o algo parecido. 

Volví a mi casa con mi fruta y mi equipaje, regresábamos de un viaje, un campamento. Antes de entrar a mi guarida, mi fruta rodó hacia los pies de un grupo de estudiantes de prepa, salían de clases y se congregaban como es habitual. Rápido levanté la mano y alguien arrojó el fruto hacia mí pero con pésima puntería dejándolo caer al suelo. Lo tomé y entré a casa. 

Dejé mis cosas, me desvestí y quité la cascara a mi fruto que era ya tan enorme como todo mi cuerpo. Su color había cambiado, ahora era de un verde sandía y su sabor correspondía a esa fruta. Comencé a devorarlo en un acto perverso casi lascivo mientras me abrazaba a su redondez. 

Me sentía un completo predador que iba restando vida a aquel ser con cada sorbo que daba de su néctar. Finalmente me miré al espejo y más que espantarme lo obsceno de la escena, me hizo reír mi figura desnuda adherida a semejante criatura.

Un Machete de sombrero

Recuerdo que hace poco alguien por allí decía que le gustaría morir en orden, que sería muy de su agrado no dejar deudas, ni problemas legales a sus familiares. Nadie tendría que pelear por sus propiedades, nadie reclamaría sus objetos porque no existirían, porque todos los habría regalado ya, porque se habría deshecho de todo, donado sus libros, vendido los muebles.

Dicen también por allí que el sonido fue el causante de las formas, aquello que dotó a la materia de orden, de apariencia. Primero fue el sonido... después la palabra... la imagen. El sonido entendido como vibración, frecuencia.

¿Una epidemia de ciegos? Podría convertirnos de nuevo en sonido. Las emociones y el sonido están ahora atados a los códigos genéticos...

-No consigo pensar, no lo logro. Es como si se impusiera sobre mí una pesada pereza. Tan pesada que triturara mis sienes desde la primera luz del día hasta la más oscura y fría noche, día tras día, noche tras noche. Un machete de sombrero, sin filo, clavado a la fuerza, al peso de su acero denso, sucio, marcado de constantes choques y chispazos contra la piedra. No hay sangre, es una presencia pasiva, progresiva, constante, inquietante y silenciosa... pesada, muy pesada.

No consigo pensar, escucho, veo, incluso siento, pero no pienso. Recuerdo la sensación de conocer la fuente del pensamiento, recuerdo su movimiento. Un fluir continuo, incansable, del cual solo bastaba servirse, para hablar, para escribir. ¿En qué momento fue innecesario realizar esa tarea? ¿Dónde ha quedado ese pozo? ¿en qué momento se postró un cubo sellado de acero sobre mis hombros? 

Escucho el sonido de una campana, ésta golpea con regularidad, a intervalos de tiempo exactos. Entre cada intervalo vienen ondas metálicas también, no es un gamelan pero se asemeja, tampoco podría asegurar que se tratara de una armónica de cristal, pero es lo más parecido. La nieve y su imagen aparecen, su temperatura, la manera en que se transforma en un líquido lodoso antes llamado aguanieve. Entonces sopeso lo incómodo de su textura, de su humedad.

Insoportable presencia propia, pequeños dolores hemisféricos, recorridos eléctricos truncos. La fascinación se ha marchado. Una mujer vestida de fascinación, vestida de llamativa esperanza vital. Insoportable continuidad del presente, inefable e inasible levedad del pasado. Ambigua construcción de un futuro florido, campestre, donde un sol brilla aún, un sol de media tarde. La hermosa combinación justa entre el color naranja y el verde. 

Huele a hierba, a hierba pisada, a camino trazado con los pies desnudos, a suave pasto quebrado que libera su sangre. La presencia del agua es clara, el camino misteriosamente boscoso, el lugar de la madera. La vereda la lleva a los lados, y ésta, la madera, conserva su corteza, y su corteza conserva la vida que guarda el moho, y de nuevo, los olores. ¿Quién dijo que la putrefacción era desdeñable? delicioso tránsito entre la vida y la muerte, entre la muerte y la vida.

Se congrega en su contenedor, su sangre se nivela como instrumento alineado de carpintero, el peso de la sangre es particular. El movimiento consistiría en llevar de un lado al otro la propia sangre a través del cuerpo y regar con ello los ávidos desiertos de nuestra pereza, incapaz del pensamiento.

Masacre Zombie

Imaginemos 
que en cierta ciudad...
donde el concepto de dignidad no es más que una vaga reminiscencia de un pasado obsoleto y anticuado...
que causa más que reflexión, risas irónicas, o incluso desfachatadas carcajadas, y donde además se erigen las grandes figuras de la acumulación económica...
en uno de los paisajes famosos por su bien llamado "surrealismo" como figura heroica de la irracionalidad...

marchan 23 mil "zombies" manifestándose por... (las elecciones)

¡Mentira! Los videojuegos...

Si, los videojuegos, porque a mi no me van a decir que celebran su Día de muertos.

¿Qué juego de zombies no consiste en un exterminio de los mismos en pugna de la supervivencia personal? 
¿Supervivencia de quién?

Acribillarlos. 
El acto furioso del asesinato virtual con ningún mejor pretexto que un virus terriblemente contagioso. 
¿Pero olvidamos para quienes han sido fabricados esos juegos? 

¿A caso fueron hechos para nuestra nación? ¿Quién está detrás de la pantalla cuando viajas a la guerra (dentro de un juego de video), en otro famoso exterminio imperialista?

Quién si no los zombies son el "antagonista" del "vampiro". Del vampiro y su insensata lucha contra un automóvil, o un letrero de McDonalds.

¿Europa vs Norteamérica? por favor, eso fue en los ochenta dentro de un contexto que no nos correspondía del todo (y miren que Jackson -no Pollock sino Michael- fue un gran pionero del género mediático Zombie).

Hace falta, quizá como en Columbine, un par de personajes armados hasta los dientes que pongan en práctica el adiestramiento virtual y den orden a estas manifestaciones estúpidas... (Uy, me excedí).

Basta pues, les dejo su maquillaje.
Disfruten su pan de muerto desfilando en busca del plomo. 
Hijos de la posmodernidad
y de la globalización, 
de los videojuegos,
no de los vampiros, 
pero si del capitalismo (no tardío, sino 'dinosáurico') 
arraigado en sus cerebros
o en la carencia de los mismos.
Zombies, a fin de cuentas.

Cita


MIGRACIONES

24

En esta tierra hay alacranes,
hambre, desiertos, injusticias,
paramilitares, ejército,
cuerpos policíacos
que quieren darnos miedo,
que tratan de obligarnos
a creernos felices.
Y tenemos políticos
que son la voz del pueblo
para hacer agua tóxica
de todo lo que hablan.
Y arriba,
quienes deciden colores y espejismos
para suplir con ellos el paisaje,
no se interesan mucho por nosotros:
nos ponen en sus listas
de capital pasivo.
La globalización nos va reuniendo
en el fondo de los días.
Sé que tu mundo
está rodeado
por iguales abismos.
No nado hacia tu isla como un náufrago:
busco tu mano entre la niebla
para descubrir
qué podemos hacer juntos.
                                                
Ángel Carlos Sánchez

Así que todos retiran sus naves

Más vale mirar la televisión desde la cocina, hay que levantarse de la cama más seguido.
El tiempo pasa y debe pasar, los personajes de TRINO jamás tendrán canas.
¿No te gustaría tener una lámpara de color verde sobre el escritorio?

Ay esta costumbre citadina de pernoctar involuntariamente. 


Entre el cielo y la tierra

¿Y qué tal que la humanidad tuviera que mudarse de planeta?
En serio, de planeta.
¿Lo haría en dirección del sol? 
o ¿hacia el otro lado?

¡Soy apetecible para las hormigas!
De verdad me sorprende darme cuenta, 
¡Auch, auch!

Escritores

Pasan, vienen y van. Recuerdo una presentación, y otra más, no hace tanto. Recuerdo la última, colonia Roma, la Condesa, ¿Dónde más? Primero fue la política, después la posmodernidad, finalmente el sinsentido más descarado.

Recuerdo la espalda de una mujer, que había ido a contestar el teléfono. Caminó hacia una pequeña terraza en aquel departamento del centro, dejando la fiesta a un lado; dejando el baile sin la luz de sus caderas con luxación congénita. La seguí, más por instinto que por... ¿curiosidad? Olisquear un poco una espalda de esta especie, al descubierto, es casi tan maravilloso como comenzar a besarla.

Ella Terminó su llamada telefónica y se quedó quieta por un momento, dejándome juguetear libremente para después voltear a verme directamente a los ojos, y alejarse. Anunció que se marcharía a casa, y despidiéndose de resto del grupo, me preguntó un poco con rudeza 

-¿Vienes?

Chiste de pueblo Mexicano

Año 1945

[Una madre soltera que vive con su hijo]
Entra a la casa el hijo corriendo a toda velocidad.

HIJO 
-¡Madre, madre, dicen que andan matando a todas las prostitutas del pueblo!

MADRE 
-¿¡Y yo que tengo que ver con eso!?

HIJO 
-Pues por si sí o por si no, escóndase debajo de ese canasto.

FIN

Pequeñas Astucias

Entonces Ana se marcha, como un fantasma, con su habitual levedad. La última vez que vi a Ana me encontraba en una oficina.

Ana sube las escaleras, dice algo a alguien mientras sube lentamente. Puedo ver su languidez, su chamarra de mezclilla verde deslavada. Al principio no la reconocí, incluso pensé que era alguien más. 

Yo miro al escritorio porque no quiero hacer contacto visual.
Ana saluda a Marcos y después, de manera despreocupada, viene hacia mí y con un "Hola Jorge" me toca el hombro apenas, y rozamos las mejillas. No me ha dado la gana verla, pero la he saludado con la misma falsa candidez, para después volverme a la computadora.

Ana balbucea algunas cosas con Marcos, puedo verla, dice cosas de esas que delatan su inseguridad, su perpetua indecisión. Entonces Ana se marcha, como un fantasma, con su habitual levedad. Puedo verla descender las escaleras.

Mucha Luz

Hay una tristeza muy grande aquí… le dijo ella tocando con el índice su pecho.

-¿Será verdad?

-Creo que no estuve de acuerdo en que se fuera. 

-¡Nadie lo estaría!, además ¿Yo qué pude haber hecho?

Dentro de la inconmensurable oficina que congrega a más de mil empleados atados por la cabeza a máquinas cual si fueran vacas sujetas de las ubres a tubos succionadores, sus cabezas, desde una perspectiva aérea, parecen semillas negras de kiwi, viscosas pero inmóviles. 

Un auricular produce un sonido agudísimo que provoca un rictus de dolor en un empleado aún adormilado por la hora en la que ha tenido que abandonar su cama esta mañana. Joven, como todos sus compañeros, ha tenido que vender su alma a una empresa que le garantiza seguir manteniendo al estado mientras él puede tener algunos beneficios, algo para sus vicios y algo más para compartir con su mujercita enternecedora.

Que intenso dolor… el auricular lastima cuando los clientes gritan al teléfono.
Anoche no dormí bien… me hizo falta soñar que volaba.

Mucha luz, mucha luz…

Mucha luz y recuerdos infantiles. Pedro, Jonathan y Ulises. No sé qué tanta información inservible tengo en la mente ahora. Como si de verdad pudiéramos solventar nuestros problemas actuales regurgitando los sabores personales del pasado. 

-Nada es personal. Un pequeño de no más de tres años que solía acercarse a la puerta de su casa y desde allí, enfurecido rabiaba por una extraña razón,  ¿hasta que de alguna manera homeopática su madre lo sosegó? ¡¿De qué estás hablando?! Deja de decir "pelotudeces"

La evidencia de la senectud

Hay ocasiones en que justo a punto de cruzar la calle, un automóvil viene desde lo lejos con demasiada velocidad hacia uno y parece no detenerse a pesar de tener el semáforo en contra. Me detuve inmediatamente como por instinto. Se trataba de una camioneta con las ventanas enrejadas, pintadas de negro y con los vidrios polarizados sobre un chasis azul marino, un vehículo policial aparentemente, que aventajaba camino sin importarle mucho los peatones.

Es molesto estar parado en una situación como esta, tensa, apresurada. La prisa es contagiosa y quise desaparecer de allí inmediatamente, pero paradójicamente, la única forma que se me ocurría era cruzando la calle y el enorme vehículo me lo impedía. Tuve que esperar hasta que este avanzó una vez que cambió la luz en el semáforo. En este punto no podía hacer otra cosa que esperar, la prisa me había invadido ya.

Esperar conduce el ánimo hacia la paciencia lo sé, y es más rico el mundo de quien mira sin prisa. Esperé, y esperé más porque incluso detrás, venía otra enorme camioneta verde que aparentemente seguía a la primera. Habiendo determinado mi intención, sentí que la paciencia en efecto, puede ofrecer frutos a quien sin detenerse, espera. Las dos camionetas se marcharon y la calle quedó vacía de autos. Me tomé la libertad de esperar aún más y mirar a mi alrededor. 

Enfrente de mí, pero del otro lado de la calle, caminaba un hombre empujando un "diablito" azul con el cual cargaba un bulto de cemento, así como muchos comerciantes suelen llevar sus cosas en el centro de la ciudad.

Crucé la calle y mientras caminaba detrás de él, se detuvo sin notar mi presencia provocando que yo me detuviera también en la estrecha  y poblada calle. Por la derecha apareció una niña, a la cual yo no había distinguido como acompañante del hombre. Esta vez ya no sentía prisa alguna y no me quedó más que mirar la escena frente a mis ojos. La niña se detuvo y después de un breve instante levantó el rostro, el hombre la miró también e hizo un gesto casi imperceptible. Ella sonrió y subió al diablo sentándose sobre el bulto,  feliz de ser llevara sobre ruedas y continuar su camino. Este último gesto me supo delicioso e invariablemente tuve que sonreír. Lo más peculiar de todo es que nunca notaron mi presencia. La paciencia te hace invisible pensé.

Ya sobre la bicicleta se me ocurrió tomar un jugo o algo fresco en un lugar bastante conocido en la esquina del callejón de la calle cinco de mayo. Mientras pedaleaba por la calle de Palma sentí cierto frío, cierta soledad. Hacía poquísimo tiempo que había dejado de ver a mi entonces novia y su ausencia ya se hacía presente. Porque cuando las personas no están con uno, en verdad no están. Es como si solo se tuviera la mitad de la chispa que nos dota de nuestra característica de comunión humana. Algunos pensamientos cruzaron mi mente, o mejor dicho, mi "vehículo emocional" mi lógica los refutaba con gran facilidad y no me permitían asumir nada. Simplemente era eso, una ausencia, nada más. Decidí entonces padecer la ausencia sin interpretar nada, como un buen amigo me había recomendado hacía poco. Llegué al lugar de los jugos y amarré la bicicleta justo enfrente. Un agua de papaya endulzada con miel sería mi elección.

Mientras entraba al lugar recordé algunas escenas de otro tiempo donde llegaba a una fiesta y entre los saludos de tanta gente encontraba a una amiga con su novio. Ella me miró y la exaltación de su ánimo fue tan obvia que su chico lo tomó a mal. Después del saludo y la presentación correspondiente, él en su seriedad, casi inmediatamente después de estrechar mi mano, abrazó a mi amiga y la besó de una forma obscena y ridícula, como si sintiera que en ese mismo instante la perdía. Ella no pudo más que mostrar cierta vergüenza, y yo me fui a otro lugar de la casa. El evento me recordó mi propia reacción a los celos en aquella época. Seguramente si yo hubiera estado en su lugar, al contrario me hubiera ido o encolerizado o incluso habría actuado violentamente, pero no así, con un cariño fingido.

Padecer la ausencia de alguien a quien quieres puede tener bastantes variantes de comportamiento, ahora lo veo. Y no es que acepte como sana ninguna de las dos posturas. Ni son posesiones las personas ni tampoco hay razón para la ira o la violencia. Es solo que ahora puedo verlo de otra forma. Padecer la ausencia de alguien es otorgarle tu cariño. Tanto elegir la ira como la posesión son reacciones bien comunes. La posibilidad del cariño está en la ausencia. Porque extrañar significa querer.
    
Hice mi pedido frente a la caja que está sobre la barra. La mujer que me atendió me hizo repetirle lo mismo tres veces, porque no entendía que lo que deseaba era un agua sin hielo endulzada con miel. Noté que justo a mi izquierda una mujer me miraba. Casi sin pensarlo volteé a encararla con la más clara honestidad, y pude ver a través de los cristales de sus lentes oscuros, pude ver dentro de sus pequeños ojos y entonces le sonreí. Ella apartó su mirada. Me apenó un poco su reacción y solo pude volver la cara hacia la caja pero la mujer que atendía se había ido ya. Había dos bancos libres en la barra, tomé el de mi derecha para no incomodar a la chica que parecía esperar su orden desde no hacía mucho.

Esperé mientras veía a una de las cocineras preparar mi orden. De pronto sentí nuevamente la mirada desde mi lado izquierdo. Quise voltear pero esta vez no lo hice hasta que ella quito los ojos de mí.

Era una mujer de aproximadamente treinta años, sus rasgos eran finos y pequeños. Sus ojos parecían dos gotas de agua azulada y su piel era tan blanca que parecía evidenciar un poco el contenido de su cuerpo. Desde su lugar esperaba con una sombrilla en una mano y un pequeño estuche gris en la otra. Una de las mujeres cocineras de traje naranja se acercó a ella y le preguntó algo. Entonces escuché el tono de su voz, era débil y lejana.

Cuando abrió la boca para dar algunas indicaciones extra sobre lo que había pedido, me di cuenta de algo verdaderamente sobresaliente. ¡Todo su rostro contenía la vejez! Pero no una vejez que se cuenta por el número de arrugas que se tiene en la cara o las manos, porque ella no tenía una sola. Era la vejez de esos "viejitos" tiernos, de esos ancianos conmovedores. Su porte, el tono de voz, los hoyuelos detrás de los cristales; todo sumado a la proporción de su rostro. Ella era un anciano.

No puedo negar que era bella, pero sus rasgos me inspiraban más una imagen de la senectud, que la radiante belleza de una juventud tropical. No quise mirar más. Por sincronía fortuita del instante, sirvieron el jugo delante de mi. Lo bebí.

Existe cierto tipo de ternura allá afuera que más que ser una evidencia de la senectud, de una aparente feliz senectud, nos habla de una rama de sí misma. No es la dulce belleza infantil que casi sin excepción se destruye pasando cierta edad, tampoco es la fragilidad de un cuerpo arrugado y marchito, es casi una configuración específica de los cuerpos que cargan esta ternura toda la vida, pero que se devela conforme pasan los años, aunque siempre está latente si se mira sin prisa.

La mujer se marchó después de recibir su orden.

La escuadra de mi tío y el revolver de mi abuelo

La escuadra de mi tío y el revolver de mi abuelo
O de cómo volvía en bicicleta una noche por el centro.

Es una forma de vida, no lo niego y con un poco de reflexión y empatía me doy cuenta. No hay que ser la rata más grande para saberlo, no hay que ser siquiera una rata de las más bajas. Es como si vieran al puerco más regordete y entonces fueran sobre de él, para devorarlo. 

¿Por qué si venían juntos se separan justo al llegar a la esquina donde yo me encontraba? ¿Por qué no cruzaron la calle siguiendo sobre el mismo eje si esa parecía su pretensión cuando recién noté su presencia? De haber querido cruzar perpendicularmente ambos personajes se habrían detenido en la equina de la banqueta, pero no, uno de ellos me rodeó por el pavimento y el otro se quedó quieto en cierto punto donde no pude ubicarlo claramente. 

Inmediatamente me extrañó que no cruzaran la calle aún teniendo el semáforo a su favor. Quizá pasaron cuatro segundos en lo que el hombre que me había rodeado se acercó un poco a mí aprovechando la oscuridad y la poca afluencia de automóviles, y entonces decidí ponerme en marcha sin importarme ir en dirección contraria al eje y el flujo de los coches. 

Avancé rápidamente sobre el eje y por el carril del autobús dejé la calle de Uruguay sin siquiera mirar atrás, pues el semáforo aún contaba con más de treinta segundos en mi contra.

Esta forma de robar es un oficio, y no implica quitarle la vida a nada o a nadie, en casos extremos puede ocurrir sí, pero a la gran mayoría en su naturaleza más intima le desagrada la idea de matar a alguien, es demasiado estruendoso, impulsivo, desgastante, es todo “un show” pues y a pesar de existir diferencias muy marcadas, uno no puede dejar de proyectarse en aquel que pertenece a la misma especie. 

Sacrificamos animales y comemos de su carne pues no hay nada que nos lo impida si los hemos “cazado bien”, o visto desde otra perspectiva, si los hemos “criado bien”. Los despojamos de sus vidas quizá porque desde nuestro muy particular punto de vista, no tienen más que ofrecernos. La apariencia es fundamental. ¿Como no aparentar hostilidad en un mundo hostil? el camuflaje ha sido la estrategia de muchas criaturas.

Odio que me miren como el animal regordete que feliz e inconsciente ignora su destino final en el criadero, en un mundo prefabricado construido a partir de una hambre infinita. Detesto que apunten sus miradas hacia mí, que me juzguen. Lo que para mí son hábitos constructivos, para ellos significa valor monetario. 

Si estoy aseado o he preferido comprar esto en lugar de lo otro es por una razón específica. Conociendo la idiosincracia racista del país que tiene una específica forma de ir en contra de cada tipo de piel, ser de cualquier grupo genético genera un problema, pero algunos pasan más desapercibidos y es claro que ser un "Güero" es una condena aquí.

Es un trabajo, y conlleva sus riesgos. -Recién balacearon a uno- me dijo Enrique el domingo pasado en su pueblo, cuando le pregunté por las ratas del lugar. El tipo quiso robar y sufrió uno de los riesgos del oficio, ni hablar. En pueblos chicos es permitido que se tengan armas, al menos entre el saber de la comunidad. 

La escuadra de mi tío y el revolver de mi abuelo vienen a mi mente. Volví intacto a casa pero en camino mis deseos de destrucción hacia los dos hombres sobre el eje central, bajo esa luz nocturna y ese escenario hostil fueron inmensos. Pensé en aniquilarlos de alguna manera, ajustar cuentas haciéndoles sentir algo semejante, pero pronto me di cuenta de que no tenía sentido, de que esta vez no era para tanto.

En otras ocasiones, donde algo semejante me ha ocurrido, siempre voy al extremo y deseo su muerte. ¿Por qué? si ellos no piden mi vida (a menos que me resista) ellos quieren mis bienes, mi abrigo, mis audífonos, el foquito rojo de la bicicleta y la bicicleta misma sobre la cual me ven tan bien acoplado, mi mochila y su contenido, etc. 

No buscan dispararle a alguien sobre el eje central a las nueve de la noche, quizá baste con un par de puñaladas o golpes. Son comerciantes, es su trabajo, el centro está lleno de comerciantes, diurnos y... nocturnos. 

Pero, ¿cargar un arma no podría implicar el posible uso de la misma? Si yo decidiera cargarla sería para darle uso. "Es por protección", en caso necesario podría argumentar. Pero ¿no implica también la posibilidad de ser aniquilado por la misma arma? ¿No es este un contrato que yo firmaría al momento de cargar conmigo una escuadra, un revolver o incluso un puñal? ¿No aplica la misma cláusula para ellos?

Siempre que algo similar me ocurre, pues en esta ciudad no es cosa rara, llego a este extremo. Paso al menos un par de horas meditando en las posibles formas en que podría acabar con ellos, hasta que el miedo y el coraje se desvanecen en una cotidianidad más pacífica, más habitual. 

Entonces prendo la televisión o navego por la red hasta que este ejercicio de espectador me calma gracias a su gran mayoría de mundos banales y ficticios. Pero esto no acaba allí, voy a dormir después de tomar algo ligero para cenar y no sé lo que me espera en mi pequeño mundo onírico. 

Los deseos hacia aquellos que me agreden son proyectados con bastante realismo en mi cinematógrafo personal. La gran diferencia de esto es que yo estoy en el papel contrario y soy victimado por mí mismo. No puedo entonces esta noche tomarme esas dos horas para odiarlos y planear su muerte ficticia... debo encontrar otra solución.

The meaning of life

El sentido de la vida no sería otra cosa que crear la propia ficción hasta que esta realidad no baste, no sea suficiente; y entonces después, sería posible morir tranquilamente.

El Baño

Lo verdaderamente importante de ducharse o practicar cualquier manera de bañarse, no es la supuesta higiene, que desde luego ocupa su lugar, sino el redescubrimiento de nosotros mismos con nuestra propia piel. 

¿A caso la sexualidad podría compararse a esto? ¿Una actividad que nos purifique y que a la vez nos fortalezca, nos vivifique y al mismo tiempo nos regale un toque de vanidad?

Cita

¿Con cuanta frecuencia practica sexo?

Depende de lo que se entienda por sexo. Si se trata de la masturbación de costumbre con la pareja con quien convives, intento no tenerlo en absoluto.

Slavoj Zizek

Ánimo

El optimismo y el pesimismo no existen, en realidad son solo los extremos opuestos de una misma ficción.

Memoria

-Te quiero chica lunar
-Hoy es el día de querer.

Y de repente vuelves a un lugar que habías conocido hace poco y todo está muy cambiado. Un sueño se convierte en una VIVENCIA, en un Recuerdo logopático, algo muy ajeno al soñador. En algún lugar de mi pequeña casa he perdido poco menos de media torta argentina (milanesa, pierna y quesillo) en su bolsa de papel, con todo y sus chipotles. Hace un par de días no pude terminarla en el local y se me ocurrió pedirla para llevar. Ahora no puedo encontrarla.

Música

"La música es lo único verdaderamente vivo que el hombre ha creado" Podría decir... Pero ¿en qué sentido? Vibra sí, como cualquier sonido en la naturaleza. Lo más probable es que su condición inmaterial nos sorprenda como sorprende el pensamiento a través de la palabra pero con un toque perceptual de una naturaleza primigenia, de supervivencia. 

Así,  su "toque" activa algo en nosotros de una materia distinta a la que compone a la realidad palpable y eso nos asombra, como las cosas que no vemos, pero sentimos. Sentimos algo vivo porque nuestra música vive a través de nuestras emociones. 

Mi música, tu música, su música, nuestra música. 

Cita

"No es correcto decir que leer es lo mismo que escribir, que escribir es lo mismo que dibujar, que dibujar es lo mismo que tomar una foto, que tomar una foto es lo mismo que hacer una película, que hacer una película es lo mismo que hacer una caminata, ya que nada es cono ninguna otra cosa".  


Robert Storr

Vista Panorámica con Razón

Podría pensarse que la luz es una cortina que baña las cosas, un manto que cubre un edificio por ejemplo, durante el transcurso del día poco a poco lo va cobijando todo. Quizá en las mañanas ocurre eso, pero por las noches el manto es una sombra, una sombra que a su vez se extiende y poco a poco va enfriándolo todo, carcomiéndolo todo, devorando los colores de las cosas.

Las sombras no son siempre rectas, también se tuercen, y se escurren sobre las plantas. Así, cuando el Sol se oculta, del contacto entre su cuerpo y la tierra nacen las sombras que enfrían y comen todo. 

La razón es ese algo que el hombre usa para agarrar una de esas múltiples posibilidades imaginativas como si pescara con una caña simple a la orilla del mar. La percepción está simplemente allí, independiente e impávida. La conciencia la usa para interpretar (en una realidad) eso que ha agarrado anteriormente. Un sueño puede bien ejemplificar esto. 

Aunque la realidad está pasando allá afuera independientemente de si posee o no alguien “razón” en un sentido social, la percepción se ajusta a los moldes de esa “razón”. Por lo cual si llamamos a un color “rojo” lo confrontamos con esos moldes. Podríamos llamarlo magenta o naranja incluso, puesto que todo color es relativo a su contexto cromático como bien se "sabe". 

La “razón” así entendida, es solo un imaginario social donde cada sujeto pugna por empatar su propia percepción (visual, auditiva, olfativa, táctil, etc.) con su propia percepción (abstracta) de una “razón” colectiva. 

Anécdota de gatos, ratones y moscos

[UN PAR DE MUJERES A MI LADO LLEVAN ACABO LA BIEN CONOCIDA CHARLA DE SOBREMESA INSPIRADAS POR EL CHOP-SUEY, LA PANCITA SHUEN, LOS ROLLOS PRIMAVERA Y DEMÁS PLATILLOS DESPUÉS DE COMER EN LA ISLA DEL DRAGÓN]

-¿Alguna vez te ha molestado un mosquito por la noche justo antes de dormir? ¡Que rabia! 

-¡Si si, seguro!

-¿Y no has pensado que ellos esperan el momento justo en que nos quedamos dormidas para atacar y chupar un poco de nuestra sangre?

-... pues eso no lo sé, no siempre.

O ¿nunca viviste en una casa vieja o no tan vieja pero si con un pequeño ratón que la habita o que ha entrado a irrumpir tu orden? y quizá ese pequeño ratoncillo ha pasado hasta tu habitación durante la noche… seguro has oído sus ruidos al mascar algo o al correr de un lado a otro… y probablemente te hayas dado cuenta de que también, de alguna forma es lo suficientemente paciente para esperar hasta que te duermes para hacer su ronda por tu habitación y ver si puede comer algo mientras tu sueñas… y seguro que te has despertado por la madrugada a causa de esos pequeños ruidos y sin querer te has dado cuenta que un pequeño visitante husmea tu habitación…

Pero lo mas extraño que me ha sucedido a mi, es que mi gato al estar todo en silencio por la mañana o por la noche, me espera justo detrás de la puerta y maúlla en el momento exacto en que yo cobro conciencia al despertar de mis sueños… Desde luego no es que haya maullado desde antes y yo al estar dormida no lo haya escuchado, ¡su maullido es tan peculiarmente escandaloso que lo dudo! 

-Tranquila, del mosquito puedo entenderlo, él espera hasta que se apagan las luces y no hay movimiento del aire alrededor, lo cual le permite acercarse a la cara de uno y picotearnos… también pienso que el ratón puede esperarse hasta que no hay luz… pero el gato, ¿Como hace el gato, si ni siquiera esta adentro del cuarto, a caso roncas? 
-¡No! y la puerta se mantiene cerrada hasta que después de cinco minutos decido levantarme al baño o algo parecido… pero él maúlla justo cuando despierto y no hasta que me levanto, es como si me diera los buenos días sin verme o estar cerca de mí… incluso cuando no he abierto los ojos aún!

-Quizá sea eso que tienen algunos animales, no sé. Eso que los hace pararse junto a la puerta a esperar pacientemente porque parece que saben que vienes en camino, de tu sueño o de la tiendita de enfrente, sin siquiera verte, ni oírte, ni olerte, muchos muchos metros de sueño a la distancia.

Aforismo

El canibalismo podría entenderse como: 
Respeto a la vida de otras especies, distintas a la humana.

Cita

-¿Cuando cambió la mirada? 
-¿Hace 10 años? ¿15 años? ¿Tal ves 50? ¿Antes de la televisión? Es un misterio.
-Más concretamente.
-Antes de la preeminencia de la televisión.
-¿Sobre qué? ¿Sobre la actualidad?
-Sobre la vida.
-Si. Tengo la impresión de que nuestra mirada se convirtió en un programa controlado, subvencionado. La imagen, es lo único que puede negar a la nada; pero también es la mirada de la nada sobre nosotros.

JLG

Más Tiempo

¡Lo que odio es tener tiempo!
Tener que mirar al reloj porque tengo que llegar a algún lugar o tengo que verme con alguien en algún lugar. Odio la prisa, que me apura, que me empuja... su toque me incomoda, me arranca de la tierra como si fuera yo un cacto a la mitad del inmenso desierto que no quiere más que recibir el sol de día y mirar la noche, de noche.

Mirar mi paisaje
Mirar el inmenso paisaje... sin verme. 
Ser todo al mismo tiempo, ser perpetuo; 
espacialmente inmenso.

Una Lancha

Mira... Dice ella con el rostro angelical de una aparente honestidad, dirigiéndose al paisaje lacustre que por fin se pinta ante sus ojos completo. Hace tiempo que dejamos atrás la orilla de la ribera, este lugar es inmenso, me asusta un poco.

-¿Trajiste las provisiones que planeamos para el viaje? Pregunta él, sabiendo que la mujer ha llevado con ella todo lo necesario. 

Ella lo mira sin decir nada.

Ya han dejado el borde y pronto la veta del río los conducirá hasta el mar.

-Está bien, solo quería saber que todo iba en orden- Responde él. -Por cierto, espero que este navío esté libre de cualquier fuga, odio esos pequeños huecos que comienzo a ver en el piso. 

Tiempo

El paso del tiempo por nuestra condición orgánica es lo que entendemos por "vejez", cada uno por sí mismo está incapacitado para atravesar el tiempo más allá de lo que esa misma condición nos ofrece. Las huellas de otros hombres son las que nos permiten entender que la única forma de romper esa barrera de tiempo se halla en la comunión generacional.

Angustia

Por suerte siempre hay viajeros en el camino (me digo en silencio), sus bultos y mochilas retacadas los delatan. Espero que se dirijan a la salida correcta y puedan así conducirme, sin saberlo, a mi destino. 

La gente nunca cesa de moverse. ¿Quién es el malo? ¿Quién? Me pregunto mientras veo, o trato de ver todos los rostros. ¿Usted señora? no, usted se ve muy fatigada y demasiado arreglada como para serlo. 

¿Qué hay de ti? no, demasiado joven y acaramelado, mira esos zapatos, y la playera de su banda favorita de rock, ese corte de cabello es únicamente un motivo más y ese rostro de efusiva impaciencia por ver a una mujer (o a un hombre) no da lugar a otra cosa, es primavera. 

¿Tú? ¿Serás tú? ¿La que cabecea en su asiento? ¿Será el hombre que se acuesta sobre los vidrios? No, lo dudo.
Aquí no hay 'malos', aquí no pasa nada, o mejor dicho, aquí pasa nada.

Texto 4 - La angustia es un sentimiento fundamental que nos pone en contacto con el propio ser del mundo, y no con ningún ente en particular.

"Aquello delante de lo cual hay angustia, es el 'ser en el mundo' en cuanto tal. ¿Cómo se distingue fenoménicamente aquello delante de lo cual se angustia la angustia de aquello delante de lo cual se atemoriza el temor? Aquello delante de lo cual se angustia la angustia no es ningún ente intramundano.(...) El 'delante de qué' de la angustia es absolutamente indeterminado.(...) Lo que caracteriza el 'delante de qué' de la angustia 'no sabe' qué es aquello delante de lo cual se angustia.

(...) el 'delante de qué' de la angustia es el mundo en cuanto tal. La absoluta insignificatividad que se denuncia en el 'nada' y en el 'en ninguna parte' no significa ausencia del mundo, sino que quiere decir que los entes intramundanos carecen tan absolutamente en sí mismos de importancia, que únicamente gracias a esta insignificatividad de lo intramundano se impone el mundo en su mundanidad.(...) Pasada la angustia, suele decir el habla cotidiana: "No era realmente nada"

Heidegger hubiera sido más claro de haber sido poeta, pero seguramente no tuvo el talento para ello.

Cuarto de hotel

HOTEL ROM
Llevo tres días viviendo aquí. Elsa me ha advertido lo que Alejandro ya sospechaba. Carmen y Rafael gustan de entrometerse en las vidas ajenas. ¿Cómo he hecho para caer aquí? En realidad nada malo ha ocurrido aún. Elsa me recordó anoche a una mujer a quien soñé de -esa manera- en la que he vuelto a soñar desde que llegué a esta ciudad, hace dieciocho días.

…no me importa que tengas la edad de mi hermano menor, y hacer amistad con él es magnífico ya lo has de haber notado. Los conciertos tampoco son malos, es solo quizá que yo no he podido obtener cierta estabilidad digestiva aún. Hace un rato estuve molesto contigo, estabas a mi lado y lo agradezco, tan amable como siempre, pero algo traías guardado y te comportabas extraña, incluso parecías más servicial de lo habitual. Lo verdaderamente amargo para mi es saber que besabas a alguien más. Ya ha dejado de importarme tu ex novio en cierta medida, o mejor dicho ha dejado de afectar mis pensamientos porque él nunca me importo de verdad. Se que también lo viste, en el mismo lugar donde besabas a ese desconocido y ¿sabes cual es el único problema de todo eso? Que también reconozco esa parte en mí. No es un mal sitio, es bastante entretenido y satisfactorio hasta cierto punto. Me has hecho pensar en esas otras posibilidades que siempre, no sé por qué, cualquiera, en distintos niveles, puede encontrar. Tanto así que he tenido un sueño erótico con una desconocida y no me ha bastado. 

Eso es todo por el momento, hoy Elsa me acompañará a buscar un mejor lugar para vivir, sin las restricciones de Rafael y Carmen; sin su estúpido reglamento, que aunque menos irracional que el del viejo ese del callejón llamado Sergio, no deja de afectar ese estilo de vida del que tanto tú como yo gustamos. Ah! ¿Es que no te he contado verdad? Anoche que llegue del trabajo Elsa estaba cenando y me quede a platicar con ella un buen rato. ¡Me contó lo entrometidos que son estos viejos! Me narró algunas de las aventuras que ha vivido en esta casa durante siete meses que lleva aquí rentando y claro, como ya se va pues no le importa. Que gracia me causa.

El lunes próximo es mi “Enterprise final test” quizá para entonces ya estés de vuelta, no me auguro las mejores calificaciones, solo seré sincero porque como tú sabes ya, las finanzas me tienen algo fuera de contexto pero por ahora debo sobrevivir de alguna manera. Me he preguntado si me bastará con escribir pues lo prefiero a gastar mis palabras al aire ahora que estás de vacaciones y no puedes escucharme… 

Lo de HOTEL ROM es porque definitivamente desde que vivo aquí en este cuarto, de esta casa, no he podido dejar de pensar que estoy en un hotel.

El traje del emperador

La individualidad física de una moneda es lo más improbable en nuestro sistema.

¿A donde se irán los cinco pesos que he depositado en ese teléfono público, con el cual ni siquiera pude comunicarme con mi madre?

¿Cómo obtuve exactamente esa moneda?, ¿Quien recibirá exactamente esa moneda?

El signo o simbolo que representa al dinero en forma de moneda es quizá del 90% su único valor.

Un 9%  extra podría atribuirlo a los signos o símbolos que representa lo que está grabado sobre ambas caras de cada moneda individual.

El 1% restante simboliza nada del todo humano. El peso físico de la moneda es lo que realmente vale como entidad existente dentro de la realidad (con lo cual podemos quebrar un cristal por ejemplo), su forma y color están atados básicamente al material del cual se compone, lo cual también habla de su origen natural pero modificado para su uso humano extraído totalmente de su lugar de origen natural.

En cierto momento y sin saberlo, cada uno de nosotros firmó un contrato afirmando que daríamos prioridad de importancia a un juego parecido al cuento aquel del traje invisible del emperador.