Sombrero




Recuerdo que hace poco alguien por allí decía que le gustaría morir en orden, que sería muy de su agrado no dejar deudas, ni problemas legales a sus familiares. Nadie tendría que pelear por sus propiedades, nadie reclamaría sus objetos porque no existirían, porque todos los habría regalado ya, porque se habría deshecho de todo, donado sus libros, vendido los muebles.

Dicen también por allí que el sonido fue el causante de las formas, aquello que dotó a la materia de orden, de apariencia. Primero fue el sonido... después la palabra... la imagen. El sonido entendido como vibración, frecuencia.

¿Una epidemia de ciegos? Podría convertirnos de nuevo en sonido. Las emociones y el sonido están ahora atados a los códigos genéticos...

-No consigo pensar, no lo logro. Es como si se impusiera sobre mí una pesada pereza. Tan pesada que triturara mis sienes desde la primera luz del día hasta la más oscura y fría noche, día tras día, noche tras noche. Un machete de sombrero, sin filo, clavado a la fuerza, al peso de su acero denso, sucio, marcado de constantes choques y chispazos contra la piedra. No hay sangre, es una presencia pasiva, progresiva, constante, inquietante y silenciosa... pesada, muy pesada.

No consigo pensar, escucho, veo, incluso siento, pero no pienso. Recuerdo la sensación de conocer la fuente del pensamiento, recuerdo su movimiento. Un fluir continuo, incansable, del cual solo bastaba servirse, para hablar, para escribir. ¿En qué momento fue innecesario realizar esa tarea? ¿Dónde ha quedado ese pozo? ¿en qué momento se postró un cubo sellado de acero sobre mis hombros? 

Escucho el sonido de una campana, ésta golpea con regularidad, a intervalos de tiempo exactos. Entre cada intervalo vienen ondas metálicas también, no es un gamelan pero se asemeja, tampoco podría asegurar que se tratara de una armónica de cristal, pero es lo más parecido. La nieve y su imagen aparecen, su temperatura, la manera en que se transforma en un líquido lodoso antes llamado aguanieve. Entonces sopeso lo incómodo de su textura, de su humedad.

Insoportable presencia propia, pequeños dolores hemisféricos, recorridos eléctricos truncos. La fascinación se ha marchado. Una mujer vestida de fascinación, vestida de llamativa esperanza vital. Insoportable continuidad del presente, inefable e inasible levedad del pasado. Ambigua construcción de un futuro florido, campestre, donde un sol brilla aún, un sol de media tarde. La hermosa combinación justa entre el color naranja y el verde. 

Huele a hierba, a hierba pisada, a camino trazado con los pies desnudos, a suave pasto quebrado que libera su sangre. La presencia del agua es clara, el camino misteriosamente boscoso, el lugar de la madera. La vereda la lleva a los lados, y ésta, la madera, conserva su corteza, y su corteza conserva la vida que guarda el moho, y de nuevo, los olores. ¿Quién dijo que la putrefacción era desdeñable? delicioso tránsito entre la vida y la muerte, entre la muerte y la vida.

Se congrega en su contenedor, su sangre se nivela como instrumento alineado de carpintero, el peso de la sangre es particular. El movimiento consistiría en llevar de un lado al otro la propia sangre a través del cuerpo y regar con ello los ávidos desiertos de nuestra pereza, incapaz del pensamiento.



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Cita


MIGRACIONES

24

En esta tierra hay alacranes,
hambre, desiertos, injusticias,
paramilitares, ejército,
cuerpos policíacos
que quieren darnos miedo,
que tratan de obligarnos
a creernos felices.
Y tenemos políticos
que son la voz del pueblo
para hacer agua tóxica
de todo lo que hablan.
Y arriba,
quienes deciden colores y espejismos
para suplir con ellos el paisaje,
no se interesan mucho por nosotros:
nos ponen en sus listas
de capital pasivo.
La globalización nos va reuniendo
en el fondo de los días.
Sé que tu mundo
está rodeado
por iguales abismos.
No nado hacia tu isla como un náufrago:
busco tu mano entre la niebla
para descubrir
qué podemos hacer juntos.
                                                
Ángel Carlos Sánchez

Escritores

Pasan, vienen y van. Recuerdo una presentación, y otra más, no hace tanto. Recuerdo la última, colonia Roma, la Condesa, ¿Dónde más? Primero fue la política, después la posmodernidad, finalmente el sinsentido más descarado.

Recuerdo la espalda de una mujer, que había ido a contestar el teléfono. Caminó hacia una pequeña terraza en aquel departamento del centro, dejando la fiesta a un lado; dejando el baile sin la luz de sus caderas con luxación congénita. La seguí, más por instinto que por... ¿curiosidad? Olisquear un poco una espalda de esta especie, al descubierto, es casi tan maravilloso como comenzar a besarla.

Ella Terminó su llamada telefónica y se quedó quieta por un momento, dejándome juguetear libremente para después voltear a verme directamente a los ojos, y alejarse. Anunció que se marcharía a casa, y despidiéndose de resto del grupo, me preguntó un poco con rudeza 

-¿Vienes?

Chiste de pueblo Mexicano

Año 1945

[Una madre soltera que vive con su hijo]
Entra a la casa el hijo corriendo a toda velocidad.

HIJO 
-¡Madre, madre, dicen que andan matando a todas las prostitutas del pueblo!

MADRE 
-¿¡Y yo que tengo que ver con eso!?

HIJO 
-Pues por si sí o por si no, escóndase debajo de ese canasto.

FIN

Pequeñas Astucias

Entonces Ana se marcha, como un fantasma, con su habitual levedad. La última vez que vi a Ana me encontraba en una oficina.

Ana sube las escaleras, dice algo a alguien mientras sube lentamente. Puedo ver su languidez, su chamarra de mezclilla verde deslavada. Al principio no la reconocí, incluso pensé que era alguien más. 

Yo miro al escritorio porque no quiero hacer contacto visual.
Ana saluda a Marcos y después, de manera despreocupada, viene hacia mí y con un "Hola Jorge" me toca el hombro apenas, y rozamos las mejillas. No me ha dado la gana verla, pero la he saludado con la misma falsa candidez, para después volverme a la computadora.

Ana balbucea algunas cosas con Marcos, puedo verla, dice cosas de esas que delatan su inseguridad, su perpetua indecisión. Entonces Ana se marcha, como un fantasma, con su habitual levedad. Puedo verla descender las escaleras.

La evidencia de la senectud

Hay ocasiones en que justo a punto de cruzar la calle, un automóvil viene desde lo lejos con demasiada velocidad hacia uno y parece no detenerse a pesar de tener el semáforo en contra. Me detuve inmediatamente como por instinto. Se trataba de una camioneta con las ventanas enrejadas, pintadas de negro y con los vidrios polarizados sobre un chasis azul marino, un vehículo policial aparentemente, que aventajaba camino sin importarle mucho los peatones.

Es molesto estar parado en una situación como esta, tensa, apresurada. La prisa es contagiosa y quise desaparecer de allí inmediatamente, pero paradójicamente, la única forma que se me ocurría era cruzando la calle y el enorme vehículo me lo impedía. Tuve que esperar hasta que este avanzó una vez que cambió la luz en el semáforo. En este punto no podía hacer otra cosa que esperar, la prisa me había invadido ya.

Esperar conduce el ánimo hacia la paciencia lo sé, y es más rico el mundo de quien mira sin prisa. Esperé, y esperé más porque incluso detrás, venía otra enorme camioneta verde que aparentemente seguía a la primera. Habiendo determinado mi intención, sentí que la paciencia en efecto, puede ofrecer frutos a quien sin detenerse, espera. Las dos camionetas se marcharon y la calle quedó vacía de autos. Me tomé la libertad de esperar aún más y mirar a mi alrededor. 

Enfrente de mí, pero del otro lado de la calle, caminaba un hombre empujando un "diablito" azul con el cual cargaba un bulto de cemento, así como muchos comerciantes suelen llevar sus cosas en el centro de la ciudad.

Crucé la calle y mientras caminaba detrás de él, se detuvo sin notar mi presencia provocando que yo me detuviera también en la estrecha  y poblada calle. Por la derecha apareció una niña, a la cual yo no había distinguido como acompañante del hombre. Esta vez ya no sentía prisa alguna y no me quedó más que mirar la escena frente a mis ojos. La niña se detuvo y después de un breve instante levantó el rostro, el hombre la miró también e hizo un gesto casi imperceptible. Ella sonrió y subió al diablo sentándose sobre el bulto,  feliz de ser llevara sobre ruedas y continuar su camino. Este último gesto me supo delicioso e invariablemente tuve que sonreír. Lo más peculiar de todo es que nunca notaron mi presencia. La paciencia te hace invisible pensé.

Ya sobre la bicicleta se me ocurrió tomar un jugo o algo fresco en un lugar bastante conocido en la esquina del callejón de la calle cinco de mayo. Mientras pedaleaba por la calle de Palma sentí cierto frío, cierta soledad. Hacía poquísimo tiempo que había dejado de ver a mi entonces novia y su ausencia ya se hacía presente. Porque cuando las personas no están con uno, en verdad no están. Es como si solo se tuviera la mitad de la chispa que nos dota de nuestra característica de comunión humana. Algunos pensamientos cruzaron mi mente, o mejor dicho, mi "vehículo emocional" mi lógica los refutaba con gran facilidad y no me permitían asumir nada. Simplemente era eso, una ausencia, nada más. Decidí entonces padecer la ausencia sin interpretar nada, como un buen amigo me había recomendado hacía poco. Llegué al lugar de los jugos y amarré la bicicleta justo enfrente. Un agua de papaya endulzada con miel sería mi elección.

Mientras entraba al lugar recordé algunas escenas de otro tiempo donde llegaba a una fiesta y entre los saludos de tanta gente encontraba a una amiga con su novio. Ella me miró y la exaltación de su ánimo fue tan obvia que su chico lo tomó a mal. Después del saludo y la presentación correspondiente, él en su seriedad, casi inmediatamente después de estrechar mi mano, abrazó a mi amiga y la besó de una forma obscena y ridícula, como si sintiera que en ese mismo instante la perdía. Ella no pudo más que mostrar cierta vergüenza, y yo me fui a otro lugar de la casa. El evento me recordó mi propia reacción a los celos en aquella época. Seguramente si yo hubiera estado en su lugar, al contrario me hubiera ido o encolerizado o incluso habría actuado violentamente, pero no así, con un cariño fingido.

Padecer la ausencia de alguien a quien quieres puede tener bastantes variantes de comportamiento, ahora lo veo. Y no es que acepte como sana ninguna de las dos posturas. Ni son posesiones las personas ni tampoco hay razón para la ira o la violencia. Es solo que ahora puedo verlo de otra forma. Padecer la ausencia de alguien es otorgarle tu cariño. Tanto elegir la ira como la posesión son reacciones bien comunes. La posibilidad del cariño está en la ausencia. Porque extrañar significa querer.
    
Hice mi pedido frente a la caja que está sobre la barra. La mujer que me atendió me hizo repetirle lo mismo tres veces, porque no entendía que lo que deseaba era un agua sin hielo endulzada con miel. Noté que justo a mi izquierda una mujer me miraba. Casi sin pensarlo volteé a encararla con la más clara honestidad, y pude ver a través de los cristales de sus lentes oscuros, pude ver dentro de sus pequeños ojos y entonces le sonreí. Ella apartó su mirada. Me apenó un poco su reacción y solo pude volver la cara hacia la caja pero la mujer que atendía se había ido ya. Había dos bancos libres en la barra, tomé el de mi derecha para no incomodar a la chica que parecía esperar su orden desde no hacía mucho.

Esperé mientras veía a una de las cocineras preparar mi orden. De pronto sentí nuevamente la mirada desde mi lado izquierdo. Quise voltear pero esta vez no lo hice hasta que ella quito los ojos de mí.

Era una mujer de aproximadamente treinta años, sus rasgos eran finos y pequeños. Sus ojos parecían dos gotas de agua azulada y su piel era tan blanca que parecía evidenciar un poco el contenido de su cuerpo. Desde su lugar esperaba con una sombrilla en una mano y un pequeño estuche gris en la otra. Una de las mujeres cocineras de traje naranja se acercó a ella y le preguntó algo. Entonces escuché el tono de su voz, era débil y lejana.

Cuando abrió la boca para dar algunas indicaciones extra sobre lo que había pedido, me di cuenta de algo verdaderamente sobresaliente. ¡Todo su rostro contenía la vejez! Pero no una vejez que se cuenta por el número de arrugas que se tiene en la cara o las manos, porque ella no tenía una sola. Era la vejez de esos "viejitos" tiernos, de esos ancianos conmovedores. Su porte, el tono de voz, los hoyuelos detrás de los cristales; todo sumado a la proporción de su rostro. Ella era un anciano.

No puedo negar que era bella, pero sus rasgos me inspiraban más una imagen de la senectud, que la radiante belleza de una juventud tropical. No quise mirar más. Por sincronía fortuita del instante, sirvieron el jugo delante de mi. Lo bebí.

Existe cierto tipo de ternura allá afuera que más que ser una evidencia de la senectud, de una aparente feliz senectud, nos habla de una rama de sí misma. No es la dulce belleza infantil que casi sin excepción se destruye pasando cierta edad, tampoco es la fragilidad de un cuerpo arrugado y marchito, es casi una configuración específica de los cuerpos que cargan esta ternura toda la vida, pero que se devela conforme pasan los años, aunque siempre está latente si se mira sin prisa.

La mujer se marchó después de recibir su orden.

El Baño

Lo verdaderamente importante de ducharse o practicar cualquier manera de bañarse, no es la supuesta higiene, que desde luego ocupa su lugar, sino el redescubrimiento de nosotros mismos con nuestra propia piel. 

¿A caso la sexualidad podría compararse a esto? ¿Una actividad que nos purifique y que a la vez nos fortalezca, nos vivifique y al mismo tiempo nos regale un toque de vanidad?

Cita

¿Con cuanta frecuencia practica sexo?

Depende de lo que se entienda por sexo. Si se trata de la masturbación de costumbre con la pareja con quien convives, intento no tenerlo en absoluto.

Slavoj Zizek

Ánimo

El optimismo y el pesimismo no existen, en realidad son solo los extremos opuestos de una misma ficción.

Memoria

-Te quiero chica lunar
-Hoy es el día de querer.

Y de repente vuelves a un lugar que habías conocido hace poco y todo está muy cambiado. Un sueño se convierte en una VIVENCIA, en un Recuerdo logopático, algo muy ajeno al soñador. En algún lugar de mi pequeña casa he perdido poco menos de media torta argentina (milanesa, pierna y quesillo) en su bolsa de papel, con todo y sus chipotles. Hace un par de días no pude terminarla en el local y se me ocurrió pedirla para llevar. Ahora no puedo encontrarla.

Cita

"No es correcto decir que leer es lo mismo que escribir, que escribir es lo mismo que dibujar, que dibujar es lo mismo que tomar una foto, que tomar una foto es lo mismo que hacer una película, que hacer una película es lo mismo que hacer una caminata, ya que nada es cono ninguna otra cosa".  


Robert Storr

Vista Panorámica con Razón

Podría pensarse que la luz es una cortina que baña las cosas, un manto que cubre un edificio por ejemplo, durante el transcurso del día poco a poco lo va cobijando todo. Quizá en las mañanas ocurre eso, pero por las noches el manto es una sombra, una sombra que a su vez se extiende y poco a poco va enfriándolo todo, carcomiéndolo todo, devorando los colores de las cosas.

Las sombras no son siempre rectas, también se tuercen, y se escurren sobre las plantas. Así, cuando el Sol se oculta, del contacto entre su cuerpo y la tierra nacen las sombras que enfrían y comen todo. 

La razón es ese algo que el hombre usa para agarrar una de esas múltiples posibilidades imaginativas como si pescara con una caña simple a la orilla del mar. La percepción está simplemente allí, independiente e impávida. La conciencia la usa para interpretar (en una realidad) eso que ha agarrado anteriormente. Un sueño puede bien ejemplificar esto. 

Aunque la realidad está pasando allá afuera independientemente de si posee o no alguien “razón” en un sentido social, la percepción se ajusta a los moldes de esa “razón”. Por lo cual si llamamos a un color “rojo” lo confrontamos con esos moldes. Podríamos llamarlo magenta o naranja incluso, puesto que todo color es relativo a su contexto cromático como bien se "sabe". 

La “razón” así entendida, es solo un imaginario social donde cada sujeto pugna por empatar su propia percepción (visual, auditiva, olfativa, táctil, etc.) con su propia percepción (abstracta) de una “razón” colectiva. 

Anécdota de gatos, ratones y moscos

[UN PAR DE MUJERES A MI LADO LLEVAN ACABO LA BIEN CONOCIDA CHARLA DE SOBREMESA INSPIRADAS POR EL CHOP-SUEY, LA PANCITA SHUEN, LOS ROLLOS PRIMAVERA Y DEMÁS PLATILLOS DESPUÉS DE COMER EN LA ISLA DEL DRAGÓN]

-¿Alguna vez te ha molestado un mosquito por la noche justo antes de dormir? ¡Que rabia! 

-¡Si si, seguro!

-¿Y no has pensado que ellos esperan el momento justo en que nos quedamos dormidas para atacar y chupar un poco de nuestra sangre?

-... pues eso no lo sé, no siempre.

O ¿nunca viviste en una casa vieja o no tan vieja pero si con un pequeño ratón que la habita o que ha entrado a irrumpir tu orden? y quizá ese pequeño ratoncillo ha pasado hasta tu habitación durante la noche… seguro has oído sus ruidos al mascar algo o al correr de un lado a otro… y probablemente te hayas dado cuenta de que también, de alguna forma es lo suficientemente paciente para esperar hasta que te duermes para hacer su ronda por tu habitación y ver si puede comer algo mientras tu sueñas… y seguro que te has despertado por la madrugada a causa de esos pequeños ruidos y sin querer te has dado cuenta que un pequeño visitante husmea tu habitación…

Pero lo mas extraño que me ha sucedido a mi, es que mi gato al estar todo en silencio por la mañana o por la noche, me espera justo detrás de la puerta y maúlla en el momento exacto en que yo cobro conciencia al despertar de mis sueños… Desde luego no es que haya maullado desde antes y yo al estar dormida no lo haya escuchado, ¡su maullido es tan peculiarmente escandaloso que lo dudo! 

-Tranquila, del mosquito puedo entenderlo, él espera hasta que se apagan las luces y no hay movimiento del aire alrededor, lo cual le permite acercarse a la cara de uno y picotearnos… también pienso que el ratón puede esperarse hasta que no hay luz… pero el gato, ¿Como hace el gato, si ni siquiera esta adentro del cuarto, a caso roncas? 
-¡No! y la puerta se mantiene cerrada hasta que después de cinco minutos decido levantarme al baño o algo parecido… pero él maúlla justo cuando despierto y no hasta que me levanto, es como si me diera los buenos días sin verme o estar cerca de mí… incluso cuando no he abierto los ojos aún!

-Quizá sea eso que tienen algunos animales, no sé. Eso que los hace pararse junto a la puerta a esperar pacientemente porque parece que saben que vienes en camino, de tu sueño o de la tiendita de enfrente, sin siquiera verte, ni oírte, ni olerte, muchos muchos metros de sueño a la distancia.

Aforismo

El canibalismo podría entenderse como: 
Respeto a la vida de otras especies, distintas a la humana.

Cita

-¿Cuando cambió la mirada? 
-¿Hace 10 años? ¿15 años? ¿Tal ves 50? ¿Antes de la televisión? Es un misterio.
-Más concretamente.
-Antes de la preeminencia de la televisión.
-¿Sobre qué? ¿Sobre la actualidad?
-Sobre la vida.
-Si. Tengo la impresión de que nuestra mirada se convirtió en un programa controlado, subvencionado. La imagen, es lo único que puede negar a la nada; pero también es la mirada de la nada sobre nosotros.

JLG

Más Tiempo

¡Lo que odio es tener tiempo!
Tener que mirar al reloj porque tengo que llegar a algún lugar o tengo que verme con alguien en algún lugar. Odio la prisa, que me apura, que me empuja... su toque me incomoda, me arranca de la tierra como si fuera yo un cacto a la mitad del inmenso desierto que no quiere más que recibir el sol de día y mirar la noche, de noche.

Mirar mi paisaje
Mirar el inmenso paisaje... sin verme. 
Ser todo al mismo tiempo, ser perpetuo; 
espacialmente inmenso.

Tiempo

El paso del tiempo por nuestra condición orgánica es lo que entendemos por "vejez", cada uno por sí mismo está incapacitado para atravesar el tiempo más allá de lo que esa misma condición nos ofrece. Las huellas de otros hombres son las que nos permiten entender que la única forma de romper esa barrera de tiempo se halla en la comunión generacional.

Angustia

Por suerte siempre hay viajeros en el camino (me digo en silencio), sus bultos y mochilas retacadas los delatan. Espero que se dirijan a la salida correcta y puedan así conducirme, sin saberlo, a mi destino. 

La gente nunca cesa de moverse. ¿Quién es el malo? ¿Quién? Me pregunto mientras veo, o trato de ver todos los rostros. ¿Usted señora? no, usted se ve muy fatigada y demasiado arreglada como para serlo. 

¿Qué hay de ti? no, demasiado joven y acaramelado, mira esos zapatos, y la playera de su banda favorita de rock, ese corte de cabello es únicamente un motivo más y ese rostro de efusiva impaciencia por ver a una mujer (o a un hombre) no da lugar a otra cosa, es primavera. 

¿Tú? ¿Serás tú? ¿La que cabecea en su asiento? ¿Será el hombre que se acuesta sobre los vidrios? No, lo dudo.
Aquí no hay 'malos', aquí no pasa nada, o mejor dicho, aquí pasa nada.

Texto 4 - La angustia es un sentimiento fundamental que nos pone en contacto con el propio ser del mundo, y no con ningún ente en particular.

"Aquello delante de lo cual hay angustia, es el 'ser en el mundo' en cuanto tal. ¿Cómo se distingue fenoménicamente aquello delante de lo cual se angustia la angustia de aquello delante de lo cual se atemoriza el temor? Aquello delante de lo cual se angustia la angustia no es ningún ente intramundano.(...) El 'delante de qué' de la angustia es absolutamente indeterminado.(...) Lo que caracteriza el 'delante de qué' de la angustia 'no sabe' qué es aquello delante de lo cual se angustia.

(...) el 'delante de qué' de la angustia es el mundo en cuanto tal. La absoluta insignificatividad que se denuncia en el 'nada' y en el 'en ninguna parte' no significa ausencia del mundo, sino que quiere decir que los entes intramundanos carecen tan absolutamente en sí mismos de importancia, que únicamente gracias a esta insignificatividad de lo intramundano se impone el mundo en su mundanidad.(...) Pasada la angustia, suele decir el habla cotidiana: "No era realmente nada"

Heidegger hubiera sido más claro de haber sido poeta, pero seguramente no tuvo el talento para ello.

El traje del emperador

La individualidad física de una moneda es lo más improbable en nuestro sistema.

¿A donde se irán los cinco pesos que he depositado en ese teléfono público, con el cual ni siquiera pude comunicarme con mi madre?

¿Cómo obtuve exactamente esa moneda?, ¿Quien recibirá exactamente esa moneda?

El signo o simbolo que representa al dinero en forma de moneda es quizá del 90% su único valor.

Un 9%  extra podría atribuirlo a los signos o símbolos que representa lo que está grabado sobre ambas caras de cada moneda individual.

El 1% restante simboliza nada del todo humano. El peso físico de la moneda es lo que realmente vale como entidad existente dentro de la realidad (con lo cual podemos quebrar un cristal por ejemplo), su forma y color están atados básicamente al material del cual se compone, lo cual también habla de su origen natural pero modificado para su uso humano extraído totalmente de su lugar de origen natural.

En cierto momento y sin saberlo, cada uno de nosotros firmó un contrato afirmando que daríamos prioridad de importancia a un juego parecido al cuento aquel del traje invisible del emperador.

Metáfora católica.

Un hueco, una carencia.
No hay respuesta… no hay respuesta.
Basta… "eso debí haber pensado antes de haber nacido…" irónico.
Hummel Concertante hecho bossa-nova, increíble.

En casa no pasa el tiempo
El tiempo pasa…
La vida pasa, ligera.
¿Hasta que punto se detendrá? ¿Hasta que punto se detendrá para mi?

Después de mi muerte el mundo no se detendrá. La vida seguirá henchida de sí y la muerte hará su contratiempo. En mi, no habrá más música, no habrá más color, se perderá la forma y un aroma será la peste, no habrá más aliento.

Jesee propone la guerra.
La lucha.
Los beneficios se acaban.
La vida no parecía tan miserable.

Creo en mí, en mi sonido, en mis ojos, en mi movimiento y en mi muerte, en este momento y en las telarañas de mi memoria.

Mí, mío mía míos… Tú, tuya tuyo tuyos… yo, tú él nosotros ustedes ellos…

Uno, ninguno, cien mil…

No es tan descabellada la imagen esa de quien llora chorros de sangre, es tan solo, como tantas cosas en la vida, una metáfora de sí misma, una metáfora, permítaseme decir: Católica.


Dos minutos

SEC 01
EXT/DIA/CALLE
[Una mujer yace en el pavimento, un grupo de personas la rodea y el tráfico de automóviles se ha detenido. Junto a ella está una bolsa color beige, y junto a esta otra un enorme vómito del mismo color. La mujer viste un suéter verde pistache]


SEC 02
INT/DIA/AMBULANCIA

SONIDO DE AMBULANCIA

MUJER -VOZ EN OFF- (pausadamente)
Es muy distinto... el sonido de la ambulancia.... desde el interior es menos molesto.
Me hace preguntarme... qué será de mí. 

[La ambulancia recorre la calle apresuradamente con la sirena a todo volumen alejándose del lugar]

MUJER-VOZ EN OFF- (pausadamente)
No pretendí vomitar sobre... y después, tratar de limpiar aquello... solo me llenó los dedos de un gris sucio.
No recuerdo qué pasó antes de eso, pero los autos se habían detenido. ¿Acaso fui golpeada por uno?
o solo resbalé... Pero ¿cómo pude llegar al vómito? y 
¿dónde están las cosas que compré en el mercado?

-Quiero moverme por favor.

-PARAMEDICO-
-No señora, no lo haga y no hable.

MUJER -VOZ EN OFF-
Siento mi cuerpo como... un atado de trapo. Hace apenas un par de minutos, creo, caminaba tranquilamente por la calle. ¿Qué ha pasado?

Cita

[... Hitler dijo: cuanto mayor sea la mentira, más el pueblo creerá en ella.

En realidad, es muy difícil saber lo que quiere el pueblo. Después de leer muchas veces que el hombre "busca la verdad", que siente una pasión por ella, Nietzsche se preguntó: "Más, ¿cuánta verdad puede soportar un hombre?" 

Esto puede generalizarse y llevarnos a preguntar: "¿Cuánta verdad puede soportar una sociedad?" Los intereses sociales y políticos son diversos, conflictivos, irritantes. La violencia es una de las formas utilizadas para imponer los propios intereses, y esto parece haber sido siempre así, y ser así en la historia de todos los seres naturales (y el hombre es un ser natural). En gran medida, nuestra cultura está edificada encima de productos de la violencia. 

La sociedad humana, que no ha sido generada en la cabeza de ningún Dios, sino edificada sobre la naturaleza, tiene que autoinstaurarse también a fuerza del olvido, la ocultación y la autojustificación. De alguna manera la ideología de la "seguridad nacional" se basa, en última instancia, en esto. Después de haber actuado violentamente, ¿cuanta verdad -cuanta autocrítica- puede una sociedad soportar? ...]


JULIO CABRERA

Evolución

El hombre es una cosa estúpida sin alas.

Paseo Dominical

Intenté soñar esta mañana, pero no lo conseguí.

-Hoy estás muy callado- Dice una mujer a un hombre mientras pasan a mi lado sobre una bicicleta doble, también conocida como Tandem.

. . .

-La cuestión de la privacidad nos afecta mucho. Si te pones a ver, ahora tenemos ciertas ventajas que en otros tiempos no hubo, pero eso no significa vivir con alguien que está allí a la fuerza. Hay cosas que van en contra de uno pero bueno, ya compraste el departamento y ya no tienes de otra. Siempre tenemos un vecino incómodo o un pariente incómodo también.

-El amor y el dolor de ser rechazados. ¿Vale la pena arriesgarse en la búsqueda del verdadero amor? Nueve años después seguíamos juntos. El rechazo, todo un suceso para mí. Y a pesar de todo seguí pensando que pasaríamos el resto de la vida juntos. 

-El circuito interior es una ventaja para los que tienen coche, entonces ¿es a caso una iniciativa para los que no lo tiene y quieren comprar uno? ese tipo de obras antes se hacían para las minorías, ahora son una imposición que afecta a la ciudad de una manera terrible. ¿Cómo vas con tu novia?

-Somos flor de asfalto, vivimos a la semana, o sea, cada semana nos peleamos.

-Oh si, así estamos todos.

-Y para el caso de los coches, obra más o menos lo mismo, realmente ha transformado todo. Por ejemplo llegar a la primaria en coche... ¿lo has pensado? a todos los niños "nos" gusta ¿o no? "Te cambia la perspectiva". 

-Esta bicicleta que ves aquí, a propósito de navidad, la compré porque en su momento estaba yo haciendo una estancia en Barcelona y hay bicicletas tan padres que tuve que traerme una. Algunas van pasando de mano en mano hasta que su historia se pierde en el tiempo. Pudo haber sido de un travesti, un marihuano, o un loco, o lo que sea. Las famosas segundas, excelente para el presupuesto de "estudihambre" Claro que también existen historias escabrosas en torno a ellas.

-Lo que pasa es que tenemos miedo y no tenemos el valor de estar...

-Solos, sí. Yo solo una vez he ido al fútbol, aunque me dé pena decirlo. Y me senté hasta arriba porque sabía que lanzan bolsas llenas de orines. ¡Las luchas por ejemplo! ya sabes, el sudor, la sangre y las señoras, ¡las señoras!, ¡de verdad! son mi plus, porque gritan: 

¡Gatumadre! ¡culero! 
  
 -Y hacen la cuenta también cuando el réferi azota la palma contra la lona. Las cuestiones de clase y las de pudor se vuelven nada, y tú te vuelves nada, no importa si eres Irina o Jorge, uno de todos, hay que vivir por lo menos un par de veces esa experiencia.

-La soltería te quita algunas cosas, pero te da otras más, todo depende de que es lo que tú valoras... Había un señor de la década de los 70s que se llamaba Jorge Ibargüengoitia, "Los pasos de López", "Estas ruinas que vez", "Los misterios del Distrito Federal". Estoy cansado de batallar una y otra vez contra mí mismo. Prefiero permanecer libre a quedar loco.

Un día a la vez

Es impresionante cuando al caminar tranquilamente por la banqueta de una calle despejada, casi vacía, uno trate de cruzar al otro lado y en ese mismo instante aparezca una jauría de automóviles impidiendo el paso. Lo inconcebible es que sea repetitivo, que dure años... ¡años! tratando de cruzar la calle cuando parece no venir automóvil alguno y entonces de no se sabe dónde, venga uno, o varios, o muchos.
   De la misma forma y por la mañana después de un buen baño caliente justo al salir de casa muy limpios en camino al trabajo, la escuela o a cualquier actividad cotidiana; una nube de polvo aparece por quien sabe dónde y nos envuelve sin poder evitarlo. Puede ser una señora barriendo la entrada de su casa, un camión de volteo vaciando material, un perro agitando las patas cerca de un árbol en el parque, o cualquier otra cosa gobernada por el "azar". 
   En fin, quizá baste con no prestar mucha atención a ello y tampoco hacer caso de la hora en el móvil cuando es maravillosamente simétrica 14:41, 04:40, 10:01, 11:11 una y otra vez al mirarlo sin querer o accidentalmente incluso. Quizá debamos hacer algo parecido cuando por la mañana el reloj despertador hace exactamente lo mismo justo al abrir los ojos o incluso en la computadora antes de cerrarlos para dormir. 
   Finjamos que esto es solo un sueño que comienza a tener ciertas fallas constantes que nos dan razón de su existencia. Que despertar misteriosa y repetidamente a cierta hora de la madrugada sin quererlo, es común. Finjamos, a pesar de que todo esto acontezca día tras día, o quizá noche tras noche, que así son las cosas, como bien lo decía Janis Joplin "...as a matter of fact, as we discover in the train, tomorrow never happens. It´s all the same fucking day, man".

Gato de hotel

Tener un gato puede ser muy buena inversión para la temporada invernal, más aún si a este le agrada dormir al nivel de los pies en la cama, o está entrenado para ello.


-¿Con gato o sin gato, señor?

-...con gato, por favor.
-Muy bien, pronto la señorita le llevará también un par de toallas para el baño y cualquier otra cosa que le pueda ofrecer.
-Bien, muchas gracias. Una cosa más, ¿qué clase de servicios ofrece ella?