Carta de un Mono a otro Mono

Hola Mono, seguramente ya no te parece extraña esta actitud, porque queramos o no, ya nos hemos conocido. 
   De vuelta a los abismos de los días sin sabor a cariño, despierto, me doy un baño, y desayuno un trozo de carne que encuentro en el refrigerador con algo de queso sobre unas galletas integrales (El yoghurt de piña con coco estuvo rico, gracias). 
   El día comienza bien, algo frío pero bien. Anoche dejé la máquina trabajando y esta mañana la retomé con el trabajo terminado. Tuve un sueño bastante emotivo donde un niño me conmovía y fascinaba. Llegué a pensar que era mi propio hijo y conseguí quererlo enormemente. Recordé otro sueño, donde igualmente un pequeño me hablaba y conmigo disertaba la existencia de Dios.
   No he tenido noticias de ti porque no he querido tenerlas. Cada mensaje (por más que me cueste y con el objeto de apaciguar las cosas) es eliminado inmediatamente antes de ser siquiera leído. Me he planteado la posibilidad de no buscarnos más. Me parece ridículo y enfermo extender esta fragilidad, a pesar de amar absolutamente cada instante cuando estamos bien, y felices.
    Lamento las heridas, nunca es buena idea considerar a un mono indigno de confianza, tampoco quise recriminártelo incansablemente, en verdad no quise, pero fuiste tú quien dio paso a mi suspicacia y yo, en este particular terreno soy detective.
   Basta. Te adoro y lo sabes bien. Me pregunto por qué a la humanidad le gustará jugar de esta manera con sus emociones. ¿En verdad, cuando niños tuvimos la suerte de librarnos de esto? no lo creo y al contrario pienso que allí nos forjamos, en los embates fortuitos de nuestras primeras aproximaciones al mundo y a los demás. 
   Ojalá pueda encontrar el camino de vuelta a la armonía pacífica (si es que algún día existió tal cosa en mí). 

   Mono.

Paseo Dominical

Intenté soñar esta mañana, pero no lo conseguí.

-Hoy estás muy callado- Dice una mujer a un hombre mientras pasan a mi lado sobre una bicicleta doble, también conocida como Tandem.

. . .

-La cuestión de la privacidad nos afecta mucho. Si te pones a ver, ahora tenemos ciertas ventajas que en otros tiempos no hubo, pero eso no significa vivir con alguien que está allí a la fuerza. Hay cosas que van en contra de uno pero bueno, ya compraste el departamento y ya no tienes de otra. Siempre tenemos un vecino incómodo o un pariente incómodo también.

-El amor y el dolor de ser rechazados. ¿Vale la pena arriesgarse en la búsqueda del verdadero amor? Nueve años después seguíamos juntos. El rechazo, todo un suceso para mí. Y a pesar de todo seguí pensando que pasaríamos el resto de la vida juntos. 

-El circuito interior es una ventaja para los que tienen coche, entonces ¿es a caso una iniciativa para los que no lo tiene y quieren comprar uno? ese tipo de obras antes se hacían para las minorías, ahora son una imposición que afecta a la ciudad de una manera terrible. ¿Cómo vas con tu novia?

-Somos flor de asfalto, vivimos a la semana, o sea, cada semana nos peleamos.

-Oh si, así estamos todos.

-Y para el caso de los coches, obra más o menos lo mismo, realmente ha transformado todo. Por ejemplo llegar a la primaria en coche... ¿lo has pensado? a todos los niños "nos" gusta ¿o no? "Te cambia la perspectiva". 

-Esta bicicleta que ves aquí, a propósito de navidad, la compré porque en su momento estaba yo haciendo una estancia en Barcelona y hay bicicletas tan padres que tuve que traerme una. Algunas van pasando de mano en mano hasta que su historia se pierde en el tiempo. Pudo haber sido de un travesti, un marihuano, o un loco, o lo que sea. Las famosas segundas, excelente para el presupuesto de "estudihambre" Claro que también existen historias escabrosas en torno a ellas.

-Lo que pasa es que tenemos miedo y no tenemos el valor de estar...

-Solos, sí. Yo solo una vez he ido al fútbol, aunque me dé pena decirlo. Y me senté hasta arriba porque sabía que lanzan bolsas llenas de orines. ¡Las luchas por ejemplo! ya sabes, el sudor, la sangre y las señoras, ¡las señoras!, ¡de verdad! son mi plus, porque gritan: 

¡Gatumadre! ¡culero! 
  
 -Y hacen la cuenta también cuando el réferi azota la palma contra la lona. Las cuestiones de clase y las de pudor se vuelven nada, y tú te vuelves nada, no importa si eres Irina o Jorge, uno de todos, hay que vivir por lo menos un par de veces esa experiencia.

-La soltería te quita algunas cosas, pero te da otras más, todo depende de que es lo que tú valoras... Había un señor de la década de los 70s que se llamaba Jorge Ibargüengoitia, "Los pasos de López", "Estas ruinas que vez", "Los misterios del Distrito Federal". Estoy cansado de batallar una y otra vez contra mí mismo. Prefiero permanecer libre a quedar loco.

Un día a la vez

Es impresionante cuando al caminar tranquilamente por la banqueta de una calle despejada, casi vacía, uno trate de cruzar al otro lado y en ese mismo instante aparezca una jauría de automóviles impidiendo el paso. Lo inconcebible es que sea repetitivo, que dure años... ¡años! tratando de cruzar la calle cuando parece no venir automóvil alguno y entonces de no se sabe dónde, venga uno, o varios, o muchos.
   De la misma forma y por la mañana después de un buen baño caliente justo al salir de casa muy limpios en camino al trabajo, la escuela o a cualquier actividad cotidiana; una nube de polvo aparece por quien sabe dónde y nos envuelve sin poder evitarlo. Puede ser una señora barriendo la entrada de su casa, un camión de volteo vaciando material, un perro agitando las patas cerca de un árbol en el parque, o cualquier otra cosa gobernada por el "azar". 
   En fin, quizá baste con no prestar mucha atención a ello y tampoco hacer caso de la hora en el móvil cuando es maravillosamente simétrica 14:41, 04:40, 10:01, 11:11 una y otra vez al mirarlo sin querer o accidentalmente incluso. Quizá debamos hacer algo parecido cuando por la mañana el reloj despertador hace exactamente lo mismo justo al abrir los ojos o incluso en la computadora antes de cerrarlos para dormir. 
   Finjamos que esto es solo un sueño que comienza a tener ciertas fallas constantes que nos dan razón de su existencia. Que despertar misteriosa y repetidamente a cierta hora de la madrugada sin quererlo, es común. Finjamos, a pesar de que todo esto acontezca día tras día, o quizá noche tras noche, que así son las cosas, como bien lo decía Janis Joplin "...as a matter of fact, as we discover in the train, tomorrow never happens. It´s all the same fucking day, man".