The Beatitudes

Lisbeth lanzó con fuerza al gato hacia arriba de tal forma que sus patas permanecieran hacia abajo para lograr que su espina y cabeza impactaran directamente contra el techo. Al caer el animal corrió despavorido como solía ocurrir cuando cualquier manifestación de violencia por parte de su dueña emergía. En su camino quedaron algunas diminutas gotas de sangre felina. Apartir de ese momento, Lisbeth dejó de sentir "las sensaciones".

-El día es un día hermoso y trae consigo bendiciones- Dijo Toño cuando nos halló sentados junto a la mesa en el café de la Cibeles. Su rostro, e incluso su cabeza toda, me parecieron más viejos y su piel más decolorada por esa enfermedad de la cual no recuerdo el nombre ahora. Se despidió de nosotros y lo vimos alejarse con su instrumento en mano, con su bien conocida "mano engarrotada", que solo se despliega para arpegiar las cuerdas de su guitarra.

Toño morirá un día, en su andar errante sobre el concreto de la ciudad, perecerá apretando los brazos. Con su mano izquierda sujetará la guitarra, y con la derecha tomará la nada de la cual sus tendones pretendieron asirse inútilmente bastante tiempo atrás...

El día de hoy también era un día hermoso Pensó Lisbeth arrepintiéndose de haber lanzado al techo el gato. Entonces dejó de sentir "las sensaciones", o lo que Antonio había nombrado el día anterior como "bendiciones" cuando la encontró a ella y a su novio en el café.

-No ha vuelto el gato aún pero sé que vendrá. Por ahora solo se me antoja pensar en una cosa. Es increíble cómo podemos recordar el sabor exacto de una boca, y podemos por tanto decir: "Se me antojan los besos de mi novio", ó "Recuerdo bien los besos de Pablo" o los de Mario, pegajosos, o los de Arturo, acuosos...

Extraños durante el día

¿Cual será el último sonido que escucharemos justo antes de morir? ¿Cual la última imagen vista? Esa si será inasible, con todo el mundo de imágenes que cargamos en la cabeza no es para menos. 

¿Puedo hablarte un momento? Sí sí, se que puedo hablar conmigo mismo y también puedo responderme, pero, ¿existe la posibilidad de escuchar algo más? ¿"Algo...más" que me responda?
     
-¡No lo sé amigo!, es claro que nuestras mentes son poderosas, pero no me hagas a mí ese tipo de preguntas, yo solo he venido a este café a tomar algo caliente. 

-¡Ay! Disculpe, creo que he pensado en voz alta sin querer- 

El mismo hombre mira a la mesa y con su mano derecha toca y cuenta los dedos de su mano izquierda seguida de la derecha. Una vez que se ha asegurado que tiene cinco dedos en cada mano, se levanta de su silla colocándose el abrigo invernal, saca un billete de su cartera, mira al encargado, le sonríe y se marcha. 

Charles Darwin

Carlita, a sus 28 años recién cumplidos, tomó una hoja de papel y como poseída por espíritus superiores escribió con toda la certeza del mundo (y con los ojos casi en blanco):

1. Creo que he descubierto que la ópera solo me gusta para preparar pizza. 

2. Ash, esa tendera de la farmacia no sale de mi mente: 
   -¿Cómo está señorita? ¿Le sirvió su pastilla para la migraña? 
   -Sí gracias, pero ahora necesito una Pastilla del día siguiente ¡por favor! 

3. Hay que disfrutar la vida porque de todas maneras no vamos a salir bien librados de ella.

4. "Mientras más placa, menos placa" Solía decir un amigo de esos amigos guarros que uno pesca por allí. Así que frente a la farmacia después de comprar La Pastilla me quedé leyendo el instructivo. 

5. ¡Los hostales apestan! ¿Por qué razón aquí ponen pura mamada y no ponen Pink Floyd o algo así? CANTINA LA BOTELLITA

6. Y si todo esto fuera un... Sueño? Me preguntó mi ex-novio durante un mañanero. -"Relajate un buen" sería muy rico, seguramente despertarías con una erección- Tuve que responder para que no se detuviera.

7. De Cantinflas siempre he amado el "Ciertopelo" 

8. Sería muy buena idea pedirle a Darwin consejos de amor.