Guia para escritores


(Los 10 pasos para escribir como... uno mismo)

1. Cerrar la boca (literalmente). 
Con todo lo que de verdad implica esto, desde mantener la mandíbula cerrada, con ambas líneas de dientes unidas (según la mordida natural de cada quien) hasta respirar únicamente por la nariz, pasando por tener los labios sellados. 

2. Pensar utilizando el idioma o la lengua materna (predominante).  
Si se conocen varias lenguas o idiomas, será necesario utilizar la de mayor dominio y traducir a esta todos los fragmentos en otras lenguas o idiomas que vengan al pensamiento. 

3. Evitar la utilización de palabras ofensivas o con alto grado de ambigüedad. 
Pensar con groserías, caló o lenguaje coloquial, puede limitar y drásticamente alterar el estado anímico, afectando también el nivel de precisión de lo que se quiere conunicar. 

4. Suprimir toda atención hacia la música. 
Si es posible, dejar de escuchar la música habitual (playlists, albumes, discos) con una semana de antelación. Si no se ha logrado esto y ya se tiene un sonsonete o canción en la mente, evitar repasarla o seguir su melodía y mucho menos cantarla o silbar (paso 1). Para lograr esto, será necesario apartarse a un lugar que no tenga música alguna o visitar alguno que por su excesivo ruido no nos permita distinguir absolutamente nada con claridad. 

5. Alimentarse frugalmente. 
De tal forma que el estomago permanezca entretenido sin hinchazón y sin padecer hambre. Las semillas y el té son ampliamente recomendados. 

6. Caminar y mirar. 
Una vez alcanzado este nivel (el de una continua pero agradable charla consigo mismo), se recomienda salir para observar a las personas y las cosas. Un parque, una calle transitada o incluso una plaza comercial. No hacer contacto visual, ni mucho menos verbal con las personas encontradas en el camino (en lo posible).

7. Escribir. 
Incluso antes o después del punto 6, ya sea en el lugar propio o en algún café, es posible comenzar a escribir, en una libreta, computadora o dispositivo móvil (estos últimos deberán ser preparados para no ser interrumpido "modo avión"). 

8. Mantenerse escribiendo. 
La mente tardará algún tiempo en habituarse a este entrenamiento y querrá fugarse o invitará al cuerpo a desobedecer, puede reaccionar en forma de sueño, hambre, incomodidad, etc. Es muy importante persistir hasta lograr obtener fluidez en la escritura. 

9. Saber cuando dejar de escribir. 
Una vez superado el punto 8, uno no debe entregarse a la euforia de la escritura y debe detenerse sin llegar a la extenuación. Un buen momento para dejar de escribir es cuando ya se ha obtenido cierto resultado, pero aún se quiere seguir. De esta forma el ánimo se reactivará al día siguiente y se retomará laescritura con mayor facilidad. 

10. Ser constante. 
Recordar y practicar estos pasos hasta la conclusión del trabajo, o incluso adoptarlos como un estilo de vida.




• • •

No es nada

No es nada... No es nada diría el doctor si estuviera aquí, si en este lugar se acostumbrara a recibir al doctor en casa, como idílicamente lo reciben los personajes de las películas de época, con gran animosidad y con el gesto de reverencia que evidencia su sumisión y entrega casi totales. Como un párroco que llegaría apresurado, o un padre que vendría a salvar un alma, a convertirla a su fe a último momento, a catapultarla al cielo cristiano con rezos. 
   Pero no, yo no estoy en una película agonizando ni he creído en nada ni en nadie, como nunca creí en ningún párroco o médico, ni siquiera dentro de las películas. Donde casi siempre guardan algo para sí, una verdad dolorosa dentro del drama en la pantalla, o dentro de la realidad: una certeza lucrativa zalamera y arrogante, con esos aires asquerosos de sabelotodo, con esos ojos de no te veo, que solo miran el papel donde según ellos escriben, que te hablan como si fueras un objeto con ese rostro compungido, llenos de grasa la mayoría, hasta la nuca, los cachetes, ¡cerdos! 
   Difícilmente podría llegar al médico por mi propio pié, porque no tengo ánimo ni para eso, además de la espera que me consumiría el alma, y el bolsillo con la denominada "consulta", y después un: no te preocupes estás de maravilla, solo tómate estos comprimidos, estas vitaminas y no olvides las cápsulas efervescentes de vitamina C, no te hacen falta pero ya sabes por la temporada es mejor prevenir, son $1,500 pesos, y obviamente solo obtendría una receta mal garabateada, que muy probablemente terminaría en el bote de la basura del mismo edificio, ¿quién necesita una receta para comprar vitaminas? Estúpido.

–¿Qué no tienes seguro o qué guei? 
–No, no tengo seguro "guei", el esperma de mi padre venía sin garantías "guei", un pulque artesanal habría sido mejor y más provechoso para mi madre "guei", porque además de nutrirla le hubiera dado la sensación de embriaguez necesaria para la felicidad. 
–¿Y por que no tratas de ponerte una buena peda guei? 
–No "guei", no se me antoja la puta resaca "guei", el vómito y el estómago revuelto "guei", ni el desvelo "guei". El ridículo grupal nunca ha sido lo mío "guei", ni el dolor de cuerpo "guei", aborrezco toda esa exacerbada insatisfacción posterior...."guei".

–Eso es Ma, eso es lo que tengo, una tonelada de insatisfacción, o dos. 
–Ay hijo... pues ponte a hacer algo bonito como tú sabes. A pintar un cuadro, a tocar una canción. 
–Pero hace años de eso ya Ma, ni sé dónde dejé los pinceles, y en la última oportunidad vendí la guitarra porque el polvo la tocaba más que yo. 
–Bueno, pues sal a caminar, ponte activo, haz ejercicio, o... no me lo tomes a mal hijo pero, ¿por qué no visitas a una de esas amiguitas tuyas eh? y te calmas, yo te dejo porque tengo mucho que atender eh? te quiero mucho eh?

–Te dije que ya no me buscaras Jorge. 
–Pero solo te pedí que viniéramos a comer flaca, tranquila también te hace bien salir un rato. 
–Ok. Quiero un panini español y un té de jengibre con miel por favor. 
–¿Y usted joven? 
–Lo mismo gracias. 
–Y ¿cómo has estado?, supongo que ya tienes otra novia ¿no?. 
–No, de hecho me gustaría regresar contigo. 
–¡¿Qué?! ¿Para eso me citaste? ¿Para pedirme que volviéramos? Olvídalo, busca a alguien más.
           
–Buena peli, aunque un poco predecible.
–¿Te gustó? ni te hagas, sí te gustó, además tú me pediste que la eligiera. 
–Bueno sí, me da igual, en realidad me gustó, pero básicamente me siento igual. 
–Tú siempre todo "me da igual", pero ahora ¿qué te parece si me das un masaje? 
–Sale, pero estírate bien toda, ajá, así, con los brazos hacia abajo. 
–Qué buen masajista eres, ahí, ahí, uy sí, uff, ahí... está muy bien, uff, ahí, ahí... 

–Si me pagaran un peso por cada vez que miro el celular jamás tendría que volver a trabajar. Esos putos ya nunca me llamaron. 
–Mira esa vieja, me parece bonita, además tiene unas bubs como ya casi no las hay. 
–Te estoy hablando, que ya nunca me llamaron.
–No mames wey ¿en serio? 
–Sí, esos putos ya no me llaman, parece que encontraron alguien que les cobrara menos dejándose esclavizar más. 
–Así es, eso es lo que buscan siempre, aunque les acaba saliendo más caro, porque por el culto a su pinche soberbia pendeja de mangonear a un sumiso incapaz, sólo obtienen resultados de mierda. 
–Pero eso les basta, sus resultados de mierda les satisfacen, nadie quiere pagar el talento. Exacto, por eso es así este país, todo es mierda mediocre.

–Ay... me da mucha pena escuchar que ya no tienes trabajo, te mando muchas bendiciones. 
–Muchas gracias, qué gusto en saludarte, gracias por llamar, te agradezco la amabilidad y las bendiciones, pero quizá un envió de dinero estaría mucho mejor. 
–¿Cuanto necesitas? 
–¡No!, estoy bromeando ¿cómo crees que aceptaría tu dinero? ni aunque fueras de verdad rica lo haría, bueno quizá sí. 
–Yo también estoy bromeando, han sido días difíciles por acá, estamos a punto de la tercera guerra mundial. 
–Entonces no es una cuestión nacional, supongo... 
–No, no es nada, tú tranquilo, te mando mis bendiciones.



• • •