La primavera llega con dificultad

Esta tarde mientras salía de casa rumbo al centro, en el panteón del pueblo un grupo de personas cantaban acompañados por mariachis una canción bien conocida. Afuera un vehículo de la funeraria esperaba estacionado. Sobre el piso de la camioneta blanca se podían ver algunos pétalos de varias flores regados indistintamente. 

"Yo se bien que estoy afuera,
Pero el día que yo me muera
Se que tendrás que llorar 
Llorar y llorar
Llorar y llorar 
Dirás que no me quisiste 
Pero vas a estar muy triste 
Y así te vas a quedar"

Después, mientras esperaba a que cambiara la luz del semáforo ya en la avenida, descubrí que una chica parecía mirarme detrás de sus lentes oscuros. ¿Me miras o no me miras? Su rostro apuntaba directamente hacia mi y no se movía. No me mira, pensé, el semáforo no cambiaba. Cierta incomodidad me hizo pensar que era invidente. Qué triste sería, me dije, y la luz cambió. Comencé a cruzar la calle y una voz me instó a mirar una falda traslúcida color magenta -Mira, dijo, miré y entonces supe que la primavera ya estaba aquí.

¿Cuantos cuerpos habrán dejado de vivir en este invierno?, ¿Cuantos otros habrán nacido? ¿Cuantos lograron vivir un año más y pueden ahora, igual que yo, gozar de este renovado calor, de esta nueva vuelta del sol? Pocos son los que antes de morir dejaron una carta pidiendo que les tocaran a José Alfredo, o quizá solo se trata de un gesto fraternal de sus deudos.

Es reconfortante haber dejado el frío atrás, se parece a mirar desde la calle cómo un par de automovilistas atrapados en sus vehículos permanecen emberrinchados uno con otro por no permitirse el paso, o equivale a sentirse aliviado y compadecer al par de novios discutiendo en la calle, amargados sin saberlo, esperando a cuentagotas un poco de amor del otro. 

Transitando por la glorieta del metro Insurgentes se me ocurrió que sería bastante asediada una página que llevara el dominio www.gordasylesbianas.com, y a la altura de Av. Reforma, después de una ardua reflexión sobre lo que esta sociedad podría de verdad enseñarme, otra página se pintó ante mis ojos www.comoenriquecerceilícitamente.com

Las melodías mueren después de las letras, justo me parece anticuada y desacorde la letra de una canción noventera, que sin embargo tiene aún esa esencia que no se traduce a los fenómenos sociales, pero sí a los naturales: 

En mi pequeña ciudad
el portero de una casa 
tararea sin parar 
una canción que ni él conoce
mientras veo gente pasar. 
Gente tan corriente 
tan hermosa, tan normal 
que es difícil de encontrar. 

La Primavera
llega con dificultad
pero huele a hierba
y en las aceras
puede sentirse.
Hay un cierto olor
un cierto olor a amor
Hay un cierto olor a amor
en la ciudad.

Después del trabajo
el actor divierte a su mujer 
con los mismos viejos chistes
pero ella ríe una y otra vez. 
Salgo a pasear
soy raptado por una niña 
que quiere jugar
y yo sonrío al verla andar
La primavera 
llega con dificultad.

Ideas liberales

-Él era un hombre de ideas liberales... Dice una mujer en voz alta, la escucho desde la mesa contigua sin poder evitarlo. -...pero únicamente en cuanto al progreso- Agrega, haciendo reír a todos sus acompañantes. 

..."Las ideas liberales conciernen a todos y a cada una de las áreas del espectro humano, a pesar de que esto suene romántico en el sentido de tratar sin nunca conseguirlo de verdad, asir nuestra propia libertad"...

Aterriza esta idea en mí sin siquiera esperarlo, porque salta primero como una sensación en mi cuerpo y después rebota invariablemente a mi cabeza, en forma de palabras, bajo el sonido de una voz. Su eco no hace mucho ruido sin embargo y poco a poco se disuelve en el aire hasta perderse.

A mi sentir, los escritores aparentan dulzura, emanan cierta ternura y en contraste, producen gran y verdadera lástima. Victor hizo una crítica puntual, Daniela argumentaba a su favor en defensa de una escena fallida después de exponer al grupo el relato que había creado. Era sábado, casi las cuatro de la tarde. Café Katsina. 

"...This is the way it has to be darling 
Not because of the existence of Fate
But because it is our decision..."

Una canción desconocida sonaba así sin demasiada presencia. La instrumentación sin embargo, creaba una atmósfera acogedora, algunas notas de un sintetizador acompañaban los suaves acordes de un ukelele. Quizá lo único malo eran los contrastes de volumen, no por el equipo de sonido sino por la pieza misma, una de esas cuestiones de gusto que lo pueden arruinar todo y que marcan la verdadera diferencia entre los artistas.

Moví la cabeza cuando sentí que los del grupo literario advertían que mi atención estaba concentrada en su mesa.

-Poco a poco voy comprendiendo con más claridad qué es lo que quiero, en varios sentidos, porque tampoco puedo dejar de ser quien soy o dejar de hacer lo que hago. 
Comenzó su discurso mi acompañante, algo inquieta para luego detenerse y agregar con un auténtico gesto de confusión, o quizá de inesperada reflexión en el rostro. -Espera, ésta última posibilidad es completamente optativa... la de dejar de hacer lo que hago... en otras palabras pertenece al terreno de la voluntad pues, aunque hay niveles... supongo. 

La vi perderse un rato con la mirada sin parpadear en dirección del ventanal. Después continuó.
-A fin de cuentas, y tú lo sabes y es por eso que te quiero también, que no hay mejor inversión que la inversión en uno mismo. 

Y así como impelida por un ánimo distinto, muy inherente a su personalidad (rasgo que ella conocía bien, o quizá no) se levantó haciendo tambalear ligeramente la mesa y con eso temí que las tazas se volcaran sobre mí. Sin valorar si su actitud me seguía pareciendo incomprensible o no, hizo lo que algún día le comenté que podría de verdad sacarme de mis casillas, gritó a todo pulmón.

-¡¿A quién le conviene dejar de ser quien eeeeeessssss?!¡¿A quién le conviene dejar de actuar como actúaaaaaa?! ¡Si esas diferencias que pertenecen al mundo individual, personal y privado de cada uno de nosotros, son lo que nos dota de una forma de ser, de ver el mundo, de abordarlo, de actuar en consecuencia al mismo! 
Lloró un poco de manera... no sé si defensiva, o incluso ofensiva, pero se recuperó muy rápidamente. Salió del café sin prisa, pero con resolución. Su impulso no le impidió antes tomar con calma su abrigo rojo del asiento y las llaves de su auto de la mesa. Todos los del grupo literario callaron. Sin moverme de la silla, me dediqué a observarla y ella, con un fingido gesto de arrogancia, me miró con desdén por sobre su hombro antes de cruzar el umbral de la puerta. Bueno, pensé, no siento ya la necesidad de salir de mis casillas, aquí estoy más cómodo. 
-Continúen, por favor, continúen. Dije a los del grupo literario haciendo un gesto como de leve abaniqueo con la mano.