Blob

-Look at those peaches! he said. 

Y alguien entró al extraño jardín y recogió varios duraznos que después compartió. Pero ya no eran duraznos, sino toronjas o algo parecido. 

Volví a mi casa con mi fruta y mi equipaje, regresábamos de un viaje, un campamento. Antes de entrar a mi guarida, mi fruta rodó hacia los pies de un grupo de estudiantes de prepa, salían de clases y se congregaban como es habitual. Rápido levanté la mano y alguien arrojó el fruto hacia mí pero con pésima puntería dejándolo caer al suelo. Lo tomé y entré a casa. 

Dejé mis cosas, me desvestí y quité la cascara a mi fruto que era ya tan enorme como todo mi cuerpo. Su color había cambiado, ahora era de un verde sandía y su sabor correspondía a esa fruta. Comencé a devorarlo en un acto perverso casi lascivo mientras me abrazaba a su redondez. 

Me sentía un completo predador que iba restando vida a aquel ser con cada sorbo que daba de su néctar. Finalmente me miré al espejo y más que espantarme lo obsceno de la escena, me hizo reír mi figura desnuda adherida a semejante criatura.